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Accesorios boho que transforman cualquier look
El truco que llevo años usando (y que tú también deberías)
Hay días en los que el armario se llena de casi y no de perfecto. Te pones ese vestido de lino que te encanta, pero algo le falta. Lo miras frente al espejo y sabes que está en el último detalle: un accesorio que no es accesorio, sino un respiro visual. Mi truco cuando aprieta el calor es el sombrero de sol de seda con protección UV (ese en concreto, el de tetera sesentera que guardé de mi abuela). No es solo protección para la piel: cuando el sol de mayo cae a plomo, ese brillo suave de la seda rebota la luz igual que un filtro de cámara antigua, y tu rostro deja de parecer un tomate frito. Además, si lo ladeas un pelín como hacen las francesas, ya pasas de turista a musa de hablao. Eso sí, nada de apretarlo demasiado: los flecos del ala —aunque me encanten— pueden acabar enredados en el pelo de forma muy boho (lección aprendida después de salir de la peluquería con media cabeza en penumbra).
Pero si hay un material que me pide a gritos '¡lleva esto conmigo!', ese es el latón en joyería. Reconozco que soy team anillo de latón con diamantes de imitación aunque sea a sabiendas de que la circonita no engaña a nadie. ¿Por qué? Porque ese brillo oxidado envejece contigo, como la amistad de quien se queda aunque tú cambies de look. Lo llevo con camisas blancas que parecen de otras épocas y, de repente, lo informal se vuelve vintage chic. Eso sí: si tienes la piel sensible, forra la parte interior con cinta adhesiva fina. El metal puede ser traicionero.
De noche a día: cómo los accesorios boho roban el protagonismo
A mí me pasa que un outfit sencillo —digamos, unos vaqueros rotos y una camiseta negra— necesita solo un golpe de color intacto. Por eso apilo anillos acrílicos irregulares coloridos hasta que el dedo parece un collage de artista callejero. Combínalos con los pendientes rojo bohemio de concha y, de repente, la sobriedad se convierte en fiesta. Eso sí, evita hacerlo si vas a trabajar con pantallas: el reflejo en las piedras puede ser demasiado hipnótico (y no siempre en el buen sentido).
Otra favorita mía es mezclar texturas que no deberían funcionar y terminan siendo un match como los de las series de los 70. Imagínate: un cinturón triangular con borlas y flecos boho sobre un vestido largo negro. Los flecos rozan el suelo cuando caminas, la luz de la tarde los ilumina como si fueran lentejuelas naturales, y el contraste entre lo rígido (el cinturón) y lo etéreo (los flecos) es puro drama boho. Lo probé en una boda playeras de esas donde todos van de blanco y acabé siendo la única con aire de diosa del verano. Pro tip: que el cinturón no apriete demasiado; los flecos deben moverse como olas.
¿Y los flecos en general? Son el swag instantáneo. Recuerda: menos es más… a no ser que hablemos de accesorios. Entonces, más es arte.
Cuando lo boho se vuelve instagrameable (sin caer en el cliché)
Hay quienes dicen que el estilo boho requiere fiesta y espontaneidad, pero yo creo que necesita propósito. Por eso me enamoré de los anillos tortuga coloridos con circonita: porque son versátiles hasta en lo cotidiano. Los uso con faldas midi de franela en invierno —sí, en invierno—, combinados con unas botas de montar viejas y, pese a que el frío apriete, dan un aire de viajera que nada más tiene que elegir adónde ir. Eso sí, cuidado con los tonos: si mezclas magenta con turquesa, mejor que sea con algo neutro (un jersey beis o unos pantalones crudo). El boho no es ver todo en un solo color, sino que cada pieza hable cuando se cruce con otra.
Y llegamos al momento fotos con luz dorada: ese instante en el que el atardecer entra por la ventana y decides que tu look necesita algo más. Ahí es cuando saco el collaraje rojo bohemio de concha (sí, el mismo que los pendientes) para darle a mi cuello ese aire de marinera de otra época. Lo combino con camisas deshilachadas y, si tengo suerte de pillar un rayo de sol que entre en diagonal como en las películas, ¡zas! La concha brilla como un secreto compartido.
Pero ojo: el secreto no está en tener muchos accesorios, sino en dejar que respiren. Por eso nunca uso más de tres piezas en cada look: un anillo llamativo, un collar que cuente una historia, y algo para el pelo (si lo llevo suelto, un pasador de latón; si recogido, una cinta trenzada). El boho es libertad, pero también elegancia en el caos.
Si te quedas con una sola idea hoy, que sea esta: los accesorios boho no son ornamentos, son pinceladas de ti que te faltan por dar.
Piezas de este artículo
−32%Anillo de latón con diamantes de imitación mujer
15,74 €
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−49%Sombrero de sol de seda con protección UV para mujer
4,29 €
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−52%Cinturón triangular con borlas y flecos boho
6,69 €
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Collar y pendientes rojo bohemio con joyas de concha para fiesta
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−20%Anillo tortuga colorido estilo bohemio para mujer, ajustable con circonita
2,29 €
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